RODAR CON DRONES CON FRÍO Y NIEVE

La tecnología que utilizan nuestros drones es muy avanzada, pero todavía queda tiempo para que la estabilidad técnica de un drone esté a la altura de otras tecnologías relacionadas con la cámara que ya llevamos usando muchos años. Uno de los quebraderos de cabeza más comunes cuando rodamos con nuestro drone es la climatología. En este caso voy a hablar del frio, de cómo puede arruinarnos una jornada de rodaje y de las precauciones que debemos tomar para minimizar el riesgo al máximo.

Temperatura de trabajo

Todos los fabricantes de drones recomiendan trabajar dentro de un rango de temperaturas para que la operatividad sea óptima. Esta información se puede encontrar en los manuales fácilmente. Salvo excepciones, esa temperatura suele estar entre 10 y 40 grados centígrados. Últimamente están apareciendo drones en el mercado que pueden trabajar en condiciones más extremas, esto es muy interesante y pienso que en unos años todos nuestros aparatos soportarán mucho mejor la lluvia, la nieve el frío, el calor, la humedad, el viento…, pero hoy por hoy con los aparatos más habituales que hay en el mercado cuando la temperatura baja de 10 grados centígrados debemos estar muy alerta pues puede haber problemas técnicos en cualquier momento. En los mismos manuales podemos encontrar la velocidad de viento máxima a la que puede trabajar nuestro drone. Volar con velocidades de viento superiores a lo recomendado es extremadamente peligroso pues cuando nos vemos obligados a volar en contra del viento es muy posible que los motores no tengan la suficiente fuerza y por consiguiente es fácil perder el control del aparato. También cuando la temperatura va más allá de 40 grados centígrados puede haber muchos problemas, pero eso irá en otro post, ahora hablemos del frío.

 

Precauciones a tomar

Lo primero que tenemos que hacer cuando prevemos volar en un ambiente de frío intenso y/o nieve es obviamente consultar la previsión meteorológica. En las zonas de montaña la previsión suele ser muy cambiante y hay que mirar más a menudo. Si observamos que va a haber precipitaciones, ya sean en forma de lluvia o de nieve, debemos suspender el vuelo, pues el riesgo que corremos estará por encima de lo razonable. Sé que hay videos por Internet en los que algunos personajes tapan con cinta americana las toberas de refrigeración del drone que están en los brazos que sustentan los motores para evitar que entre el agua y la humedad al interior del aparato, y así realizar vuelos bajo la lluvia y la nieve. Yo no me arriesgaría a hacer eso. Esas toberas están ahí por algo, no sabemos qué puede suceder cuando el aire deja de circular por ellas. Llevar hasta el límite mi herramienta de trabajo no me resulta nada halagüeño. Entiendo y respeto que hay gente que gusta de experimentos, yo como profesional no recomiendo hacerlo. Y otra cosa, ojo con la niebla, que no es más que agua en suspensión, si volamos dentro de ella nos la estamos jugando además de estar incumpliendo la normativa básica de seguridad que prohíbe expresamente perder de vista el drone.

Si no se prevén precipitaciones ni vientos con velocidad superior a las limitaciones técnicas de nuestro drone, podemos abordar el vuelo, pero si hay nieve en el suelo y se prevé frío por debajo de los 10 grados centígrados debemos proceder a tomar ciertas medidas de precaución para minimizar los riesgos.

Una vez en el lugar de trabajo lo primero que tenemos que cuidar es nuestro estado corporal. De nada sirve tener el mejor equipamiento y tomar precauciones con el drone si el piloto está muerto de frío, con los pies congelados o deshidratado. En esas condiciones su capacidad estará mermada y el riesgo de sufrir un accidente por fallo humano subirá considerablemente. Puede que parezca muy obvio, pero especialmente en países mediterráneos donde el frio no aprieta como en otras latitudes, se ven cosas sorprendentes; como alguien andando por la nieve con zapatos de ciudad y cosas así. Así que ya sabéis: buenas botas, ropa de abrigo, braga en el cuello, gorro, guantes (a ser posible de los que sirven para usar con pantallas táctiles) etc., y yo recomiendo llevar un termo con bebida caliente y algo de comer. Los frutos secos y la fruta fresca son fáciles de transportar y no necesitan preparación.

Si vamos a utilizar un aparato de cuatro motores relativamente pequeño, tipo Phantom, o Inspire, es más que conveniente tener una buena mochila en la que entre el drone con todo el equipo incluidas baterías pues es muy probable que debamos caminar con el equipo ya que los vehículos no suelen acceder a los mejores lugares de despegue y a veces no pueden moverse por el hielo y la nieve.

Además es imprescindible en este caso, como en muchos otros, tener una buena plataforma de despegue que se pueda transportar bien. En el mercado hay multitud de modelos, yo personalmente tengo 2, una pequeña muy manejable que se pliega fácilmente y entra en la mochila, y una más grande y pesada de un material parecido a la goma, de 1,5 m. de diámetro, que en caso de tener que despegar encima de la nieve se convierte en imprescindible. Esta última plataforma es de fabricación casera y su peso me asegura que el viento no la va a desplazar además de ser completamente impermeable.

Antes de realizar las operaciones habituales previas al despegue debemos cerciorarnos de que las baterías están templadas, es decir, por encima de 15 grados centígrados, si están por debajo de esa temperatura cuando intentemos despegar, el aparato nos dará una aviso de peligro por baja temperatura. Si nuestro drone no es de última generación tal vez no nos de ningún aviso, y nos de un buen susto cuando lleva 30 segundos volando pues el aparato, al detectar que la batería no funciona del todo bien, intentará aterrizar a toda costa en cualquier lugar. Para evitar esto, varios consejos: recargar las baterías el día anterior hasta el máximo; no guardar las baterías en el maletero del coche o cualquier otro lugar muy frío, y cuando salimos al lugar del vuelo guardarlas en los bolsillos interiores de nuestra chaqueta para que nuestro cuerpo las mantenga templadas. Hay un truco muy popular en países de latitudes más frías, usar unos cuantos calentadores químicos de manos de los que venden para los esquiadores etc., Si metes uno en cada bolsillo interior de tu chaqueta junto a las baterías y otro en la mochila, contribuirán a que la temperatura no baje demasiado. Así, cuando coloquemos la batería en el drone, estará a una buena temperatura, y cuando los motores arranquen la batería mantendrá la temperatura con el calor que generan los propios motores. Pero ojo, hay que procurar no colocar los calentadores en contacto directo con la batería pues estas son muy delicadas y demasiado calor puede provocar su sobrecalentamiento, yo suelo colocar una pequeña toalla que separa la batería del calentador y procuro revisar a menudo como de caliente están, pues pasarse de calor es casi peor que quedarse corto, todos los pilotos sabemos que la tecnología LI-PO de nuestras baterías es muy delicada frente al calor y puede producir incluso una explosión en casos extremos.

Es importante antes de empezar a llevar lejos el aparato, volar a uno o dos metros de altura en estacionario durante un minuto para asegurarnos de que no hay fallos por el frío, así si notamos alguna anomalía aterrizaremos fácilmente sin peligro. Ya sé que eso puede parecer desperdiciar batería, pero ¿qué es peor, gastar batería o arriesgarnos a un accidente? Otra cosa con respecto a las baterías es que la velocidad a la que se consumen sube considerablemente a medida que baja la temperatura ambiente, así que otra de las precauciones importantes es ser conservador con el tiempo de las baterías. Si normalmente procedemos a aterrizar cuando la batería está al 25%, cuando el frio es intenso debemos aterrizar cuando la batería está al 40 %. Así siempre tendremos un margen de seguridad que será especialmente útil cuando tenemos que alejar el drone unos cientos de metros de nuestra posición.

No debemos olvidar que la Tablet o Smartphone que utilizamos para controlar el drone y ver la imagen de la cámara también lleva batería y sufre con el frío de la misma manera que las baterías del drone, así que también hay que recargarla al 100% la noche anterior. Es conveniente también llevar una batería externa de repuesto para la Tablet o el smartphone.

He hablado antes de las temperaturas de trabajo recomendadas por el fabricante, bueno, son eso, recomendaciones, mi experiencia y la de otros pilotos que conozco es que se puede volar con drones normales con temperaturas de hasta –10 grados centígrados, incluso menos, pero eso sí, con muchísima precaución y siguiendo todos estos consejos. Y muy importante, quizá lo más importante, saber decirte que no, a ti mismo y al cliente. Cuando las condiciones empeoran, el viento sopla con más fuerza, comienza a nevar o llover, hay que saber parar. No olvidemos que los operadores autorizados y los pilotos somos los responsables de los daños causados por un accidente, además los seguros pueden no cubrir esos daños si no hemos obrado con la debida precaución.

Y siempre, siempre, proteger el equipo, guardarlo cuando no esté operando, secarlo, revisarlo, mimarlo.

 

Rodar en la nieve

Cualquier operador de cámara profesional probablemente ya ha experimentado lo que significa rodar en la nieve, o al menos ha leído a cerca de los condicionantes técnicos y fotográficos que entran en juego en esta situación. Daré aquí un par de apuntes propios de la imagen aérea.

1 Los filtros ND son absolutamente imprescindibles si no quieres verte obligado a trabajar a velocidades de obturación absurdamente altas que afectan a la calidad de la imagen final.

2 La limpieza de la lente debe ser una obsesión, pues en estas circunstancias siempre hay motas de nieve y agua en suspensión que pueden acabar en nuestra lente arruinando ese plano tan espectacular que hemos conseguido con tanto esfuerzo.

Y una cosa que a veces parece obvia pero me gusta recordar. Si normalmente ya es nefasto no planificar lo que queremos hacer y ponernos a divagar con el drone, en circunstancias de frío intenso, no planificar es lo peor que podemos hacer. Como ya he explicado, tanto las baterías como otros elementos están en continuo riesgo, eso quiere decir que tenemos mucho menos tiempo disponible para los vuelos y cuando alejamos el aparato de la estación de control surge el inevitable estrés. Si a ese estrés le añadimos el propio de no saber lo que tenemos que hacer exactamente, el nivel de presión que sufre el piloto puede volverse insoportable, algo que afecta sin duda a la seguridad y a la calidad del resultado final. Siempre hay que planificar antes del vuelo qué planos se van a hacer: valor de plano, duración, cantidad, encuadres etc., si sobra tiempo y batería ya podremos improvisar, pero de primeras improvisar en estas circunstancias es mala idea. Volar un drone es una actividad aeronáutica que requiere un nivel de seguridad muy alto, mucho más que cualquier rodaje normal, no lo olvidemos. ¿Alguien subiría a un avión cuyo piloto no sabe bien el camino a seguir cuando despegue?

 

Finalmente

Aunque no tiene que ver con el frio, quiero recordar a todas las personas involucradas en producciones audiovisuales que rodar con drones es una actividad profesional regulada por la Agencia Española de Seguridad Aérea. Solo operadores registrados en AESA con pilotos titulados pueden realizar dichas operaciones legalmente. Si queremos excelencia en los resultados y seguridad en todos los sentidos, contemos con profesionales que tienen la formación adecuada, los seguros pertinentes y además son los únicos que pueden gestionar los permisos que la ley prevé para cada territorio. Ya sabemos que cualquiera puede comprarse un drone hoy en día, pero esto no es un juego, es una profesión que cuando se implementa correctamente con la de operador de cámara o realizador produce resultados excelentes en el sector audiovisual, pero cuando se utiliza de manera descuidada e irresponsable solo trae problemas, malos resultados, y por consiguiente acaba con la reputación de todos incluidas las productoras.

 

Aquí dejo un pequeño ejemplo de la belleza de la montaña nevada a vista de un drone de lacamarainquieta.com

 

Un saludo cordial y ¡Echa a volar tu proyecto!

 

Juan Luis de No

lacamarainquieta.com

 

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